Amada Iglesia,

Este nuevo año continúa siendo uno de transición para el Centro. Un factor que estamos considerando es la viabilidad de continuar en estas facilidades, ya que nuestra situación económica nos ha impedido ser responsables con el pago de la segunda hipoteca.

Estoy consciente de que para continuar con la visión de la Casa, hay que realizar ciertos cambios e identificar formas que nos puedan ayudar a definir con claridad el próximo paso. Es una gran oportunidad que ante las transiciones podamos ver que estas crean retos para pautar con seguridad y certidumbre la estabilidad necesaria en el área de la administración de una organización. De igual manera, estoy convencido de que para proceder la obra que se nos ha asignado, hay varios detalles que tenemos que tomar en consideración:

1) Reafirmar nuestro compromiso como miembros de esta Casa 2) Redefinirnos y reformarnos al reorganizar los ministerios 3) Añadir voluntarios que asistan en diferentes funciones 4) Modificar la forma de hacer Iglesia─ incluyendo horarios de oficina 5) Crear un currículo de enseñanza continua en los ministerios y así refrescar el interés y la pasión de cada integrante 6) Mantener una comunicación transparente, intencional y abierta con la Casa acerca del presupuesto

Tanto el ministerio de niños como el de jóvenes necesitan atención inmediata de todo el Cuerpo. En el pasado, tener a los pastores de estos ministerios a tiempo completo nos brindó una estabilidad y facilitó que las familias permanecieran en nuestra Casa. Los niños y adolescentes juegan un papel sumamente importante al definir si una familia persevera o no en una Iglesia. ¿Por qué? Porque todo padre quiere lo mejor para sus hijos.

Son estas y muchas otras razones las que nos mueven al tomar decisiones. Pero, tenemos que comenzar. Yo estoy en la mejor disposición de entregarlo todo, pero no lo puedo hacer solo. Tenemos una gran oportunidad como Cuerpo de Cristo de llevar esta Casa a una nueva dimensión si todos, el 100%, participamos.

Debemos conocer que si tuviéramos que vender este edificio, la Iglesia de Cristo continúa con aquellos que viven apasionados por seguir alcanzando, restaurando y edificando a las familias de Orlando y la Tierra.

Nuestro 28 aniversario puede marcar el comienzo de una nueva temporada en la familia del Centro, cuando nos conectemos unos a otros con una pasión renovada, mientras adoramos y servimos a un Dios extremadamente generoso. Estoy muy motivado con lo que nos depara el futuro a medida que el Señor continúa transformándonos y motivándonos.

Amados, la bendición para esta Casa y las familias ya ha comenzado. Tu inversión y generosidad en esta obra del Reino es valiosa y tus dones y disposición con la que sirves importan.

Concluyo con estas palabras del apóstol Pablo: “Me alegro muchísimo en el Señor de que al fin hayan vuelto a interesarse en mí. Claro está que tenían interés, solo que no habían tenido la oportunidad de demostrarlo. No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:10-13 NVI)